lunes, 5 de diciembre de 2011

Salvar la mente, Salvar el cuerpo.

    Cambiar de vida puede resultar difícil. Para una persona a quien
le han diagnosticado una enfermedad, cambiar es un imperativo.
Si antes solía comer alimentos malsanos, ahora debe comerlos sanos.
Si tenía la costumbre de fumar, beber alcohol o dormir poco, debe
cambiar esos hábitos. Y si su mente acostumbraba a correr instintivamente
en la dirección del miedo, la paranoia y la agresividad, ahora debe hacer todo
lo posible por acostumbrarla a pensar de otra manera.
    La conexión cuerpo-mente podrá ser nueva para la ciencia occidental,
pero no lo es para la medicina oriental ni para dominios como la religión y la
filosofía. El cuerpo tiene una inteligencia propia. Como escribe Deepak Chopra
en Quantum Healing "La vida misma es inteligencia montada sobre una base
química, pero no debemos cometer el error de pensar que el jinete y el caballo
son lo mismo". En el modelo de curación tradicional en Occidente tratamos de
conseguir que el caballo vaya en una dirección nueva, sin pensar en la posibilidad
de tener una conversación con quien lleva las riendas. Una idea espiritual e integral
de la sanació incluye el tratamiento no sólo del cuerpo, sino también de la mente y
el espíritu. Como escribe Chopra "Últimamente hemos llegado a un cambio espectacular
en nuestra visión del mundo. Por primera vez en la historia de la ciencia, se ha puesto
de manifiesto que la mente cuenta con una base visible. Antes de esto, la ciencia
declaraba que éramos maquinas físicas que de alguna manera aprendieron a pensar.
Ahora empezamos a ver que somos pensamientos que han aprendido a crear un
mecanismo físico".
El amor cambia nuestra manera de pensar en la enfermedad.
Es evidente que la gente odia el cáncer y el sida, pero lo que menos necesita
hacer un enfermo es odiar algo relacionado consigo mismo. la sanácion es el resultado
de una percepción transformada de nuestra relación con la enfermedad, en la cual respondemos
al problema con Amor y no con miedo.

Cartas al hiv - vih

Querido hiv:

    Yo te odiaba. Estaba confundido y me 
asustaba aceptar la idea de la muerte y la enfermedad.
Creía lo que decían los periódicos, la televisión y los médicos,
creía en todo el miedo que otros intentaban diariamente meterme
dentro. Sin embargo, hoy, tres años y medio después, me encuentro
con que no estoy muerto, e incluso, a pesar de todos estos problemas
de salud, con que estoy más vivo que nunca. He crecido gracias a tu
aparición en mi vida. Tú me has dado una razón para vivir y por eso te amo.
Mis amigos están enfermos o muertos, pero yo no soy ellos. Soy yo.
Y no me siento amenazado ni asustado por algo que alguna vez fue mi enemigo
y que ahora se ha convertido en mi fuerza.
                                                                   Steve.

Querido Steve:

   Si yo estuviera, como dicen, empeñado en liquidarte, ¿no te parece que a estas
alturas ya estarías muerto? Yo no puedo matarte, enfermarte ni hacerte daño.
No tengo cerebro, ni fuerza bruta ni un gran poder de destrucción. No soy mas que un
virus. Tú me has dado el poder que deberias dar a Dios. Yo tomo lo que puedo porque
no quiero morir, como tampoco lo quieres tú. Sí, vivo de tus miedos, pero muero de tu paz
interior, tu serenidad, tu sinceridad, tu fe y tu deseo de vivir.

Cordialmente,                              El virus del hiv